(RV).- El Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, en un domingo lluvioso en Roma, fiesta de la Presentación del Señor, hizo hincapié durante el Ángelus en la plaza de san Pedro, en la mucha necesidad que tiene hoy la Iglesia y el mundo de la presencia de los religiosos.
Una presencia “que fortalece y renueva el compromiso de la difusión del Evangelio, la educación cristiana, la caridad hacia los más necesitados, la oración contemplativa”. “Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino” ha afirmado Francisco. Porque "totalmente consagrados a Dios, están totalmente entregados a los hermanos, para llevar la luz de Cristo, allí donde se encuentra la oscuridad y difundir su esperanza en los corazones desalentados”. Por esto el Santo Padre dijo que "la Iglesia y el mundo necesitan este testimonio del amor y de la misericordia de Dios" y es necesario "valorar con gratitud las experiencias de vida consagrada" rezando para que muchos jóvenes respondan "sí" al Señor.
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